Sunday, September 10, 2006

LOS AÑOS DE LA DIESTRA DEL ALTISIMO

LOS AÑOS DE LA DIESTRA DEL ALTISIMO
Salmo 77

PBRO. MIGUEL DE LEON FLORES

Todos los seres humanos pasamos por momentos difíciles en la vida. Tenemos que enfrentar situaciones y circunstancias que nos llenan de ansiedad, temor, culpa, enojo, etc. Emociones y sentimientos que al no saber como responder correctamente ante ellos, reaccionamos de manera instintiva para protegernos. Lo malo es que a menudo, lo que hacemos es lo contrario, en vez de protegernos, nos hacemos daño. Pues magnificamos las situaciones cotidianas al grado de convertirlas en factores de extrema tensión, y nos llenamos de ansiedad, estrés, depresión, y/o algunos sentimientos y emociones que roban nuestra paz y nuestra tranquilidad. En el salmo 77 que hoy estudiaremos, vemos la experiencia de un hombre que al verse rodeado de problemas y circunstancias adversas, sufre los estragos de una crisis emocional; hasta el día en que en su búsqueda de Dios, encuentra la respuesta.
En los primeros nueve versos encontramos los SINTOMAS DE UNA CRISIS EMOCIONAL (Estrés, depresión, ansiedad, tensión). En el verso uno siente que a pesar de que estoy orando y orando, él no me ha escuchado, y tal vez "…él me escuchará". En el verso 2 expresa su angustia, que no ha podido hallar descanso y que su alma esta tan angustiada y contrariada, que rehúsa el consuelo. Ver. 3 expresa que el recuerdo de Dios lo conmueve, que se la pasa quejándose, y cuando lo hace, su espíritu desmaya.
En el v-4 habla de insomnio, quebrantamiento y sin humor para hablar. En los vers. 5-6 menciona que se la pasa meditabundo, lleno de dudas e interrogaciones, como las que menciona del verso 7 al 9: ¿Será que Dios ya me desechó para siempre? ¿Habrán terminado sus promesas y misericordia? ¿Se olvidaría Dios de la misericordia? ¿Estará enojado conmigo? Etc. Todos estos nueve primeros versos nos hablan de la crisis emocional y los estragos que causa a nuestra salud mental, espiritual y física; lo cual quisiera ilustrar de la siguiente manera:
Cuando un gato ve a un perro, se le erizan los pelos del lomo, se le aceleran los latidos del corazón y el ritmo de su respiración, la presión sanguínea aumenta, y sus glándulas emiten una gran cantidad de adrenalina y otras sustancias a la sangre; y mensajes urgentes de alarma son mandados a todas las partes de su cuerpo. A esta reacción se le llama "Reacción de Alarma". Lo mismo le acontece al león, quien a pesar de ser el rey de la selva, para conservar el poder; esté en la selva o como prisionero en la jaula de algún zoológico, siempre lo verás inquieto, inseguro, moviéndose nerviosamente de un lugar a otro, y cuando al fin se detiene, puedes observarle una mirada llena de ansiedad y una frente llena de profundas arrugas verticales; muy semejante al rostro de alguna persona sometida a una gran tensión.
En otro lado del zoológico o la selva, vas a encontrarte a Don Cocodrilo, al cual no le interesa competir por el poder, ni con la belleza y la fama del león; sino que lo encontrarás siempre reposado, tranquilo, en completa paz, descansando como un tronco. A Don Coco, quien a veces parpadea siquiera, nunca lo verás ansioso, intranquilo o preocupado por lo que piense de él el león, o mantener el mismo nivel de vida de sus semejantes. Es mas, ni siquiera se aflige por su apariencia física: tiene la cara llena de chichones y manchas, y un horrible cutis, sin embargo, nunca se ha deprimido, ni derramado una sola lagrima por ello.
¿Cuanto viven estos animales?
Mientras que un león de veinte años de edad es un inseguro y decrépito animal viejo, chimuelo, cansado, con sus ojos apagados, y esperando solo la muerte; Don Coco, a sus veinte años es un mozalbete lleno de vitalidad, que vivirá muchos años después de que los huesos del león se hayan secado.
¿Qué es lo que marca la diferencia?
Que mientras las enormes glándulas suprarrenales del león están trabajando todo el tiempo y enviando grandes cantidades de adrenalina a su sangre; las glándulas del cocodrilo son demasiado pequeñas, pues vive y disfruta de una larga vida tranquila y placentera, alejado de las fuertes tensiones que atormentan la corta y agitada vida de aquellos que continuamente están luchando por el poder, los afanes y las vanidades de este mundo. Bien, pero, ¿Cuál es el remedio de Dios para esas crisis emocionales por las cuales algunas ocasiones pasamos?
A.- La terapia de la oración. "Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé y él me escuchará"( 77:1) "Al Señor busqué en el día de mi angustia" (77:2) Que importante es dirigir, encausar y desahogar nuestras frustraciones correctamente y de una manera positiva; en oración a nuestro Dios. Dios nos ha dado en la oración, además de todos los beneficios que ya conocemos; un gran poder terapéutico. De manera que a través de la oración, podemos ser más objetivos, visualizar y clarificar el verdadero estado de nuestro problema. A través de la oración podemos expresarlo; y esto permite que lo escuche Dios, y también mi mente y mi corazón. Después de haber orado y desahogado su frustración, Dios le permitió al salmista llegar a la siguiente conclusión: "Enfermedad mía es esta" 77:10
B.- La terapia de la memoria. "Traeré pues ala memoria los años de la diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de Jehová. Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras". 77:10-12 No todo en la vida han sido pérdidas, malo, negativo, dañino o destructivo; como para pasárnosla pensando en ello. En la vida también hemos disfrutado de muchas ganancias, cosas buenas, y gloriosas bendiciones; en las cuales debemos meditar y deleitarnos. Los pensamientos de las personas deprimidas, por lo general giran en torno a todo lo malo, feo, injusto e impuro que les ha acontecido; y en esos pensamientos se ocupan y así retroalimentan su estado de ánimo. Cuando a David las cosas no le iban muy bien, y su suegro Saúl había conspirado contra él para matarlo; al huir llega a la casa del sacerdote Ahimelec, y después de solicitarle pan para comer, le pregunta: "¿No tienes aquí a mano lanza o espada? Porque no tomé en mi mano mi espada ni mis armas… y el sacerdote respondió: La espada de Goliat el filisteo… Y dijo David: Ninguna como ella; dámela". 1 Sam. 21: 8-9. Por supuesto que David no quería aquella espada para matar a su suegro Saúl; sino que le representaba un trofeo que le recordaría a David "Los años de la diestra del Altísimo". Amigo, si estas pasando por momentos difíciles, echa mano de los recuerdos hermosos del pasado y trae a la memoria los años de la diestra del Altísimo en los cuales disfrutaste de ganancias, victorias, triunfos y momentos de gloria. Dios nos manda: "Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre,; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" Fil 4:8
C.- La terapia de la declaración. "Meditaré en todas tus obras. Y hablaré de tus hechos"(10:12) Una vez que el salmista hubo desahogado su frustración y tensión en oración a Dios; y que hubo reconocido que su actitud negativa y quejumbrosa era una enfermedad; tomó la dedición de cambiar su manera de pensar; e inicia recordando los años de gloria, los años de bendición, los años de victoria; y termina hablando y declarando todas las cosas buenas de las cuales Dios le ha hecho participe.
CONCLUSION. Amado, es tiempo de retomar la oración en nuestra vida diaria, como una instrumento divino para disfrutar, no solo de salud espiritual; sino también emocional y física. Es tiempo de traer a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Y comenzar a hablar de sus poderosos hechos.

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